Una base de datos clínica de enfermedades raras de referencia en Europa se apoyaba en una API en Python que había que mantener y hacer evolucionar sin comprometer un código que debía seguir siendo fiable a largo plazo.
Me hice cargo del proyecto para desarrollar nuevas funcionalidades, corregir errores y refactorizar el código existente, dejándolo más legible y fácil de mantener para quien viniera después.
La API siguió creciendo apoyada en una base de código más sana y mantenible.